El porqué de la oración

Orar a Dios significa esperanza para el alma abatida y es gozo para el alma agradecida.

Orar a Dios, es un privilegio incalculable.  Los motivos son muchos y los tópicos diferentes.  Lo importante es rendirnos y abrir nuestro corazón sin temor alguno.  Dios, cual Padre amoroso siempre nos va a escuchar. 

No tengamos nunca temor a ser rechazados sea cual sea el motivo de nuestra plegaria.  Sabiendo que a su tiempo será oída y respondida de una u otra manera. 

No importa el tiempo que debamos esperar, aunque prolongado, aún así es ganancia.   Mientras tanto, Dios trabaja en la situación y en la persona y Su fortaleza nos permite seguir esperando, seguir soportando. 

Dios va esculpiendo esas áreas que necesitan ser restauradas y las moldea para que Su Santo nombre sea glorificado.

 “…para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no se tarda en cumplir su promesa…”  2 Pedro 3:8-9

The reason of praying

 

Praying to God means hope to the discouraged soul and is a joy to the grateful soul.

 

Praying to God is an incalculable privilege. The reasons are many and the topics different. The important thing is to surrender and open our hearts without fear. God, like a loving Father, will always listen to us.

 

Let us never fear to be rejected for whatever reason we pray. Knowing that in time it will be heard and answered in one way or another.

 

No matter how long we wait, although prolonged, it is still gain. Meanwhile, God works on the situation and on the person and His strength allows us to continue waiting, to continue forward.

 

God is sculpting those areas that need to be restored and molds them so His Holy name will be glorified.

 

 “With the Lord a day is like a thousand years, and a thousand years are like a day. The Lord is not slow in keeping his promise, as some understand slowness”.  2 Peter 3:8-9

El porqué de la oración

Orar a Dios significa esperanza para el alma abatida y es gozo para el alma agradecida.

Orar a Dios, es un privilegio incalculable.  Los motivos son muchos y los tópicos diferentes. Lo importante es rendirnos y abrir nuestro corazón sin temor alguno, aunque sepamos que: "Aun antes de que haya palabra en mi boca, he aquí, oh Señor, tú ya la sabes toda".  (Salmo 139:4).  Dios, cual Padre amoroso siempre nos va a escuchar. 

No tengamos nunca temor a ser rechazados sea cual sea el motivo de nuestra plegaria.  Sabiendo que a su tiempo será oída y respondida de una u otra manera. 

No importa el tiempo que debamos esperar, aunque prolongado, aún así es ganancia.  Mientras tanto, Dios trabaja en la situación y en la persona y Su fortaleza nos permite seguir esperando, seguir soportando. 

Dios va esculpiendo esas áreas que necesitan ser restauradas y las moldea para que Su Santo nombre sea glorificado.

 “…para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no se tarda en cumplir su promesa…”  2 Pedro 3:8-9