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¿Qué entiendes por secta?



Tal vez creamos que una secta es un grupo de adoradores de Satanás que ofrendan niños, sacrifican animales o que forman parte de rituales malvados, extraños y paganos, y si bien esto es una realidad, no todas cumplen o se dedican a tales cosas; sino que también son sectas las que profesan falsas y distorsionadas creencias.


Una definición cristiana apropiada y específica sería, un grupo religioso que niega una o más doctrinas bíblicas. De hecho, una secta en el sentido más amplio de la palabra es simplemente un sistema religioso con ritos y costumbres particulares, en donde los miembros suelen estar expuestos a presiones psicológicas para conformarse y amoldarse a la ideología, pensamiento u filosofía de un líder supremo o grupo en cuestión.


Suelen estar liderados por una persona o grupo de personas carismáticas y, a menudo, restringen la libertad de pensamiento y acción de sus miembros, así como su acceso a información y relaciones externas. En algunos casos son aislados de sus amistades y familiares, lo que puede provocar la pérdida de su identidad individual. Esta situación resulta muy penosa ya que en algunos casos debido a sus falsas doctrinas, amistades y familiares son separados.


A su vez, las sectas a menudo promueven prácticas y creencias que son consideradas peligrosas ajenas al evangelio, como puede ser el rechazo a la medicina tradicional, recibir transfusiones de sangre, celebrar sus cumpleaños, prohibir la educación, la explotación financiera y sexual, el lavado de cerebro y la violencia.


Una secta es un grupo que enseña falsas doctrinas que, si se creen, causarán que la persona permanezca sin salvación. Una secta afirma ser parte de una religión, pero niega sus verdades esenciales, por ejemplo, es un grupo que se dice ser cristiano, sin embargo, niega la verdad esencial del cristianismo bíblico.


Las dos enseñanzas más comunes de las sectas es negar la deidad de Jesús y que la salvación no es solo por fe. La negación de la deidad de Cristo concluye que la muerte de Jesús no ha sido un pago suficiente por nuestros pecados y que la salvación se obtiene por nuestras propias obras.


Los apóstoles lidiaron con las sectas en los primeros años de la iglesia, por ejemplo, el apóstol Juan se refiere a la enseñanza del gnosticismo en 1 Juan 1:3. “Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo”.


La prueba de fuego para Juan en la doctrina piadosa fue reconocer que Jesucristo había venido en la carne, todo lo contrario, al pensamiento de la herejía gnóstica. Los dos ejemplos más conocidos de sectas son los testigos de Jehová y los Mormones. Ambos grupos dicen ser cristianos sin embargo ambos niegan las dos doctrinas bíblicas fundamentales. Tanto los testigos de Jehová como los Mormones creen muchas cosas que coinciden o son similares a la doctrina bíblica, sin embargo, el hecho de que nieguen la deidad de Cristo y la salvación únicamente por la fe en Jesús los califica como secta.


Pero hay que reconocer que muchos testigos de Jehová y mormones son buenas personas que están genuinamente buscando a Dios y creen en lo que se les dice. Como cristianos nuestra esperanza y oración es que, a esas personas ingenuamente atraídas e involucradas en sectas, reconozcan, primeramente:


1. Que la “salvación” proviene del Señor. Que el Espíritu Santo los guíe a toda verdad (Juan 16:13), a fin de ser libres de toda mentira y engaño así puedan reconocer que la verdadera salvación es solo a través del sacrificio vicario de nuestro Señor Jesucristo en la cruz del calvario, quien es el único “…camino, y la verdad, y la vida…” (Juan 14:6), y que nadie se llega al Padre, sino es a través de Él.


2. Y segundo, reconocer a nuestro Señor Jesús como verdadero Dios. Ya que en Él se cumple la "unión hipostática". Siendo este término teológico que se refiere a la unión de las dos naturalezas, la divina y la humana, en la persona de Jesucristo. Según la doctrina cristiana, Jesucristo es a la vez ciento por ciento hombre y ciento por ciento Dios, lo que significa que tiene dos naturalezas distintas pero inseparables. Sus dos naturalezas se unen en una sola hipóstasis o persona divina. Esta doctrina es fundamental en la teología cristiana y se basa en la creencia de que Jesucristo es el Hijo de Dios encarnado, enviado al mundo hecho hombre, para salvar a la humanidad del pecado.


En sentido estricto, toda creencia religiosa que no afirme estas dos realidades se deberá considera una secta.



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