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Matrimonios de Vanguardia

Basado en: Génesis 2:18

“Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él”. Génesis 2:18


Desde hace años, la sociedad (mayormente la occidental) viene gestando un cambio socio-cultural donde el “varón” ha dejado su posición de privilegio. Los viejos esquemas establecidos durante años, con roles transmitidos de generación en generación se han venido resquebrajando.


El viejo concepto de “ser hombre” establecido por una cultura machista, autoritaria y agresiva, está desapareciendo.



Las exigencias, las demandas y las necesidades de la vida son otras. En muchos casos la esposa debe salir del hogar para ir a trabajar por alguna necesidad económica, o porque es empresaria, o por estudios a fin de llegar a ser una profesional competente.



La necesidad familiar se está modificando. Vemos esposos que cambian pañales, que comparten la crianza de sus niños, que ayudan en las labores domésticas, que ponen la ropa a lavar, que planchan, que pasean la mascota, que preparan un biberón y pelean su licencia por paternidad.



Hombres que ven a sus parejas como una compañera con el mismo derecho que ellos de disponer de su tiempo, donde las obligaciones y responsabilidades son compartidas. Caminan junto a ellas y no un paso adelante, son los mismos que no tienen problema en demostrar una lágrima cuando algo los conmueve; o el hecho de mantener la casa en orden o que la cena esté lista es tarea de ambos.



El hombre no deja de “ser” o su “hombría” menoscabada por compartir tareas que antes ni imaginaba hacer, ni la mujer considera “menos” a su esposo por hacerlas sino que esta ayuda idónea viene hacer realidad lo que Dios tenía in mente desde un principio: “Y el Señor Dios dijo: No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea”. (Génesis 2:18).



Aquí no hay cambio de “roles”, simplemente ayuda idónea que implica: compañerismo, complemento, luchar y pelear la vida en equipo. Situación que trae a mi mente las carreras de turismo carretera, donde uno es el piloto que maneja, mientras el otro, es el complemento que lo guía en la ruta a seguir. Ambos se necesitan, ambos se complementan. Uno no es más que el otro, simplemente los dos se necesitan, forman un equipo donde el entendimiento es primordial para llegar a la meta con éxito.



Algo similar sucede con los matrimonios en la actualidad. Conforman un equipo donde lo que a uno le falta, el otro lo complementa. Priorizando y teniendo en cuenta siempre, el respeto mutuo, el dominio propio, la paciencia y desde ya, con grandes dosis de amor.